martes, 15 de febrero de 2011

Maquillando la realidad

Bruselas, capital y centro de pobreza de Europa. No hay mas que salir de los limites marcados (del famoso pentágono) para darse cuenta de que mejor darse media vuelta. Sorprende la gran cantidad de pasta que se ha metido, sobre todo en el barrio europeo, y lo desatendida que esta la periferia y toda la gente que vivía allí antes de que montaran el circo de las estrellitas. Las calles están estropeadas y hay muchos edificios abandonados, incluso rascacielos. En general es una ciudad tranquila. Bruselas como urbe son poco mas de 100k personas aunque al final se consideran también los pueblos de los alrededores. En definitiva: no lo veo un buen sitio para vivir, es una ciudad muy insegura, y con mucho tarado por la calle.

Hay que destacar un bareto: Delirium. Es grande un rato largo y la carta de cervezas es bastante amplia. Yo probé la Delirium Tremens y aunque está muy buena, la compañía fue mejor ;). Recomendado.

En el barrio europeo encontré el famoso txiringuito de CataluÑa. No es embajada obviamente pero puedes obtener información sobre la comunidad española. Momento de felicidad llego al encontrarme en una calle una bandera de Aragón ondeando en lo alto de un mástil. La reconquista ha comenzado!

A pocos kilómetros de la capital se encuentra Lovaina, una ciudad universitaria; tranquila en periodo de vacaciones y viva durante el curso universitario. Que os puedo decir de Lovaina... Hay una plaza con 32 bares (desafortunadamente no tuve tiempo para entrar en todos) y el monumento mas raro que he visto: una mosca pinchada en un palo de dimensiones desproporcionadas.
Estos fueron mis últimos momentos en Bélgica y por tanto, de mi viaje. Al día siguiente tocaba vuelta a mi querida España. Una pena.
Siguiente destino: _________

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