lunes, 26 de abril de 2010

Köln

Pues si, después de casi una semana con el maño team, tocaba viajar a Alemania. Era jueves a la 1 de la tarde cuando despegábamos rumbo a Düsseldorf 3 españoles y un fines. Desde allí nos dirigimos a Köln (o Colonia) en tren que realmente no hace falta pagar ya que no hay revisor ni nadie que te diga nada. Cuando llegamos a la estación no se nos ocurrió nada mejor que descorchar en medio de un montón de gente una botella de Freixenet. Eeeeh si, imaginaros como nos miraron, sonó igual que cuando se dispara un arma...

Después de bebernos el cava español fuimos al hostal. Oh, !qué hostal! Mas de 10 olores diferentes y ninguno de ellos era bueno. Salimos de allí por patas y nos fuimos a buscar un bar. Me sorprendió que Alemania tiene casi tantos bares como España. Nos metimos en el primero que vimos y allí conocimos a José María, de Zamora, que llevaba 40 años viviendo en Köln y cerveza, va cerveza viene, Jägermeister va, Jägermeister viene. Os podéis imaginar en que condiciones íbamos a las 8 de la tarde. Tras ir a buscar a un amigo alemán a la estación, fuimos a los bares de allí a ver que se cocía. Algo bueno de esa ciudad/país es que puedes beber por la calle como si estuvieras en tu casa, motivo por el cual una botella de cerveza era el apéndice de nuestro brazo. Tras unas "cañitas" nos volvimos al hostal a medianoche, lugar donde 4 se fueron a dormir; me quedé con Henri tomando mas cervezas hasta las 6 de la mañana.

A las 9 de la mañana nos levantamos y tras el obligatorio chupito de Sambuca para desayunar, nos fuimos a ver la ciudad. Primera parada: la catedral de Köln. 157 metros, 509 peldaños, 2 horas de sueño y resaca. Lo mejor para empezar el día. Merecía la pena, las vistas son impresionantes. De ahí nos fuimos a las ferias para continuar con la ruta cultural y tomanos unas bratwurst, increíbles las salchichas alemanas, sobre todo si las acompañas con una buena jarra de cerveza! En estos momentos pensareis que lo único que hicimos allí fue beber cerveza, no? Bueno, nada mas lejos de la realidad. Allí la cerveza es mas barata que el agua casi y si, es buena. Ya era bien entrada la tarde cuando se terminó la excursión por las calles de Köln, nos volvimos al hostal y nos preparamos para la noche. Se presentaba tranquila, estuvimos dando vueltas hasta que encontramos un taberna irlandesa. En ese momento, uno de los integrantes del grupo de nacionalidad española, decidió desnudarse y empezar a cantar en medio de todas las mesas... Por supuesto que su percepción era distinta a la nuestra así que decidimos echarlo nosotros mismos. Por cierto, si alguna vez no os aceptan la tarjeta de crédito porque no llegáis a 15€ de compra, no hagáis como nosotros y digáis "mete chupitos hasta que llegues a 15". Terminareis mal.

El último día lo dedicamos para tomar una comida típica alemana. No se por que lo llaman típico cuando lo puedes comer en cualquier bar de mala muerte del mundo. "¿Esto es lo mejor que tenéis, queridos amigos alemanes?" El día transcurrió con la visita al museo del deporte y un paseo por los puentes y las orillas del Rhein, realmente bonito con toda la ciudad al fondo. Además, ese día era el clásico, así que volvimos a la taberna en la que estuvimos el día anterior a ver el partido. Estaba lleno de españoles! Al terminar el partido nos fuimos a dormir, a la mañana siguiente nos levantabamos a las 5 para poder llegar a coger el avión a Düsseldorf. He de decir que casi no llegamos. Debíamos bajar en una ciudad que tenia dos estaciones, Krefeld. Total, que el Fines la lió parda y nos hizo bajarnos en la estación equivocada aprovechando que estábamos durmiendo. Teníamos que ir a la vía 5 cuando en un momento de vista rapido, vimos que solo había 4 andenes. !Joder! ¿Y ahora que? Dos se fueron a buscar taxi y yo me quede buscando otro enlace con la maquina expendedora. Afortunadamente pasaba otro tren por allí que iba a hasta nuestro destino. Llegamos al aeropuerto y desde allí, a Lappeenranta.

Otro gran viaje.

jueves, 22 de abril de 2010

Wipellys 2010

Y llego el tan esperado día, Wipellys. Las reglas estaban muy claras:

Jäitkö ilman passia??
Ei hätää. Vielä voit saada itsellesi himoitun Wipellyspassin ja vieläpä täysin ilmaiseksi!! Jaamme noin viisi passia Satamatorilla 15 min ennen Wipellyksen alkua pientä suoritetta vastaan. Saavu siis paikalle ja liity mukaan wipeltäjien tarunhohtoiseen joukkoon! Suoritteen sisällöstä vastaa hallituksemme tytöt, joten luvassa on luultavasti jotain melko mielikuvituksellista..


Lappeenrannan suurin vuosittainen opiskelijatapahtuma Willimiehen Wipellys järjestetään tänä vuonna 21.4. Yhteislähtö tuttuun tapaan Satamatorilta klo 17.00

Loppubileet tänä vuonna Giggling Marlinissa, ovet auki klo 22.00!
Haalarimerkkien jako tapahtuu "ysäripuolella", joten tänä vuonna jonon luulisi vetävän melko hyvin..

Wipellyksen viralliset säännöt:

1. Yhteislähtö Satamasta kello 17.00
2. Wipellyssarjat:
RENTO tytöt 8 leimaa/pojat 12 leimaa
KILPA tytöt 13 leimaa/pojat 17 leimaa
DOPING tytöt 18 leimaa/pojat 24 leimaa
3. Leimoja saa klo 17.00-21.30
4. Leimoja saa ravintoloista (1 leima/juoma, myös alkoholiton)
5. Yhdestä ravintolasta saa korkeintaan 3 leimaa/Wipeltäjä
6. Leimat tulee kerätä Wipellyspassiin
7. Juomat tulee nauttia ravintolassa
8. Wipeltäjien tulee noudattaa yleisiä järjestyssääntöjä
9. Wipeltäjät eivät saa oksentaa
10. Haalarimerkkien jako Giggling Marlinissa klo 22.00-24.00 (tarvittaessa pitempään)
11. Sisäänpääsy Giggling Marliniin ainoastaan passilla klo 24 saakka
Tämän jälkeen normaali pääsymaksu
12. Bussit Giggling Marlinilta Skinnarilaan klo 02.30, 03.00, 03.30 ja 04.00


Passien myynti:
Tiistai 13.4. SOTE klo 11-13
Keskiviikko 14.4. TEKU-LITA klo 11-13
Keskiviikko 14.4. Cafe G Bar klo 17->

Passeja myydään 900 kpl hintaan 5€/kpl. Perinteisesti passit on myyty loppuun, joten Cafe G Bar:ssä kannattaa olla ajoissa..

Rasteilussa mukana olevat baarit tarkentuvat huhtikuun alussa!

Lo que no estaba claro era como iba a terminar la noche. Empezamos en el puerto de Lappeenranta a las 5 de la tarde, fuimos al primer barco y ya para empezar, chupito/chupito/chupito. Y si, habeis oido leido bien. Habia dos bares que son barcos sobre el lago aun helado. Despues fuimos a otro bar, Lucky Monkey, y seguimos con los tan malos chupitos. En este punto te das cuenta que si sigues ingiriendo alcohol de quemar puedes romper la regla #9. A partir de este momento era cerveza/chupito/cerveza evolucionando hasta cerveza/chupito/chupito.



No se como fue, pero eran las 9:21pm y llevaba 24. Bien! Ya tenemos el codiciado parche de "doping"! Llamemosle orgullo, estado pre-comatoso etilico o estupidez, pero sali corriendo a buscar el ultimo bar y tomarme alli mis dos ultimos chupitos y una cerveza para rebajar. Si, lo consegui, han sido 8 meses de duro entrenamiento para el dia mas esperado.

La noche no habia empezado aun y mi higado ya no podia filtrar ni una gota mas de ese veneno. Era momento de aguardar en la fila para entrar en GM y recoger el preciado y caro parche. Casi las 900 personas que empezamos estaban alli haciendo una ordenada fila. Ya sabeis que eso en España no existe, y como buen español, para mi la fila empezaba desde el principio. 1 hora esperando a 2ºC en camiseta y consegui entrar. Por supuesto, nada mas entrar y con la sensacion de que 27 no habian sido suficientes, me dirigi a la barra para pedir otra cerveza. Ya con ella en la mano fui a la mesa donde daban el parche y un gachó me cogio mi passport y contando los huecos libres (es decir, 0) me miro, me apunto con una linterna y me entrego el parche murmurando en fines algo que sonaba a "puto alcoholico".

La noche transcurrio sin mas contratiempos, completamos la cifra hasta llegar a 30 con dos cervezas mas, momento en el que decidi irme a casa, andando. Fueron los 6 km mas largos de mi vida, posiblemente porque el zig-zag no es la distancia mas corta entre dos puntos.

:)

PD: Apreciese que el parche está en la orientacion correcta.


viernes, 16 de abril de 2010

Europa, cenicero de Islandia

Pues si habiais pensado viajar al norte de Europa o venir a esta gran ciudad llamada Lappeenranta, olvidadlo. Solo se me ocurre venir haciendo autostop y despues coger la patera que cruza el Baltico.

Esperemos que dure poco!
Info de Eurocontrol

miércoles, 14 de abril de 2010

Mañicos por el mundo (y IV)

On behalf of "El Platón de Torrero":
"El domingo entero fue un día a festejar puesto que además de estar vivo, puse la mesa y, por si fuera poco, después de la comida realicé el correspondiente fregote de toda la cocina. Después de la comida preparada por Lorena y Julián hicimos un maratón non-stop de guiñote en el que se volvió a demostrar lo bien que juega Javi a dicho juego de cartas y lo bien que sabe cantar todo lo que le viene. De hecho, en una de las partidas en las que yo tuve la suerte de jugar junto a Javi “La suerte no existe, la tengo toda yo” Gómez a Lorena se le ocurrió la idea de cantar las cuarenta, cosa que cabreo a Dios y, a renglón seguido, Javi canto tres veintes de vez, demostrando lo gran jugador que es.

Esa misma noche Julepe y yo fuimos a buscar a unos amigos suyos españoles llamados Víctor y Paula para hacer una Rave Master en la casa de Jul, además de, si se terciaba, realizar un sorteo en el que el ganador obtenía el premio de sacar a Javi a la terraza. Por otra parte, se realizó una competición de beberse una lata de cerveza en el menor tiempo posible en la que participamos Julián, Víctor y yo. Cuando aún no había acertado a abrir la cerveza, ambos dos ya se la habían acabado. En fin.

El lunes por la mañana dormimos a saco en el saco (ojo eh) y reflexionamos hasta la una y media o así en la que empezaron (ellos, no yo) a hacer la comida. Dado que el lunes era festivo en toda Finlandia por Semana Santa nos acercamos al centro de Lappeenranta a ver el ambiente que había por allí. Debido a que Julián era el que dominaba el tema y nos creíamos todo lo que le decía se dio una situación bastante curiosa al ir a coger el bus que nos iba a transportar al centro. De repente, Julián se puso a correr como un cerdo porque se suponía que el autobús iba a pasar en segundos y todos nos pusimos a correr en fila india para coger un bus imaginario. Evidentemente, no pasó el bus hasta cinco minutos después.

Ya en el centro de Lappeenranta encontramos una única cafetería abierta, ni Cristo por la calle, cuatro perroflas en un banco y todo muertísimo. Desolada, solitaria, insociable, desértica, despoblada, podrida, infecunda, pobre y fría son adjetivos que se me ocurren para La Pineda del norte. Ahí empecé a darme cuenta el motivo por el cual Julián bebía tanto jodido vodka, la de alcohol que tenía que haber bebido para haber aguantado diez meses en esa mierda inmunda. Corolario, si no tienes Internet en Lappeenranta, más vale que te pegues un tiro.

Como íbamos con bastante tiempo aprovechamos para ver la “famosa” fortaleza de Lappeenranta en la que Javi aprovechó para sacar alguna foto de las que a él le gustan, tipo la puerta de una casa normal, un árbol o un cañón de hierro. Cuando ya nos íbamos hacia el bus para volver a casaJul, se nos acercó una afable abuelita que en un buen español nos comentó que se veían pocos ibéricos por Lappeenranta, acto seguido y después de despistarnos un instante tras conversar con ella durante unos minutos, desapareció. El vodka nos estaba jodiendo la cabeza.

Esa misma noche, Julián nos llevó a un turco de Lappeenranta. Aunque más que turco se tendría que llamar otomano, unos lamakhum del tamaño de Antonio que, alcanzarían, sin exagerar, el medio metro de longitud. Lógicamente me deje un trozo antes de reventar en la mesa. Ya de vuelta en casa estuvimos intentando convencer a Javi y Alex de que jugaran al guiñote para ir de empalmada a coger el avión y a pesar de mis infructuosos intentos, se echaron a dormir a las dos de la madrugada. Aún así, seguí insistiéndoles mucho rato dando continuos golpes en la puerta para no dejarles dormir. Se lo merecían. Al final, acabé claudicando y me tire al suelo para dormir unas horas.

El último día de estancia finesa también nos iba a deparar la última sorpresa del viaje. Tras despertarnos a las cinco y media de la madrugada para coger el avión de vuelta a casa, llegamos muy justos al trasbordo en Riga desde Lappeenranta el cual íbamos a enlazar con el que salía de la capital letona dirección Barcelona. Aterrizamos en Riga con apenas veinte minutos de tiempo para realizar el trasbordo y allí se quedaron nuestras maletas. Cuando llegamos a España y vimos que nuestras maletas no estaban mis ganas de matar fueron aumentando hasta que nos confirmaron que no temiéramos por nuestras pertenencias que nos las enviarían a Zaragoza. Después del susto y tras cobrarnos cuatro eurazos por un puto bocadillo de tortilla de patata cogimos el Ave dirección Zaragoza.

Gracias a Dios este último trayecto se hizo cortísimo debido a que dormimos casi todo el viaje y además echaban una película muy buena en el tren, Ice Age. Finalmente, tras seis días a saco, dándolo todo y partiendo la pana llegamos a Zaragoza Delicias a las cuatro y media de la tarde reventados y con ganas de repetir una próxima vez, eso sí a poder ser sin vodka лижане."
El Platón de Torrero

martes, 13 de abril de 2010

Mañicos por el mundo (III)

On behalf of "El Platón de Torrero":
"Ya en la avioneta (a la que accedí a subir porque era Finlandia y el primer mundo ya que de lo contrario, no me monto ni de coña. El avión tenía menos capacidad que el 33, con una hélice a cada lado del avión, sin alas e íbamos unos quince pasajeros) nos sentamos y disfrutamos de un bonito paisaje trufado de lagos helados y abetos gigantes.

No os asustéis por la extensión del texto (si es que habéis tenido cojones de leer hasta aquí) que a partir de ahora los días en Lappeenranta son superfetatorios (para los de la LOGSE como yo, repetitivos o redundantes). Dormir, comer, jugar al guiñote, beber vodka, repetimos.

La noche del viernes nos dispusimos a echar unos tragos del vodka estonio ese tan guay, ese tan guay que a continuación describiré cuales fueron sus efectos en todos nosotros.

El primero en caer fue Javi, empezó a inventar pirámides de Javi, condonadme que no puedo más, me quiero ir al saco que una retirada a tiempo es una victoria, etc. Huelga decir que luego fue apaleado y zarandeado dentro del saco hasta la extenuación, con todo merecimiento por supuesto. Primera víctima. Lorena fue el siguiente daño colateral del vodka guay, arrastrándose como una culebra consiguió llegar hasta el baño situado a un metro y medio de la mesa. Además, inventó el “avisador” de que estaba bien, es decir, sacar dos dedos del pie (no más) por la puerta y moverlos haciéndonos ver que estaba viva y bien. Evidentemente no, no estaba bien.

A todo esto, Alex, sabio él, no bebió nada mientras se reía de nosotros y recordaba esos momentos para contárnoslos al día siguiente y de esa manera yo pudiera transmitíroslos a vosotros. Por último, quiero nombrarme a mí, he de reconocer que por la noche no me parecía mal vodka ni de mala calidad pero al día siguiente por la mañana fue la muerte en vida. Insufrible, mortal, mortífero, letal, tóxico, insalubre, dañino, perjudicial, pernicioso, nocivo, alcohol de quemar, maléfico, deletéreo, maligno yo que cojones sé. Me duche unas quince veces, yacía en la cama diciendo cosas sin sentido, alucinaciones y comprobé la anisotropía del mármol del lavabo que se comporta diferente según el ángulo de pote, no volví en si hasta casi las cinco de la tarde. Por cierto, no se me ha olvidado poner lo que le pasó a Julián, no le pasó nada, un vaso de agua fresca a la mañana siguiente y a funcionar.

Alrededor de las cinco y media de la tarde me fui a dar una vuelta con Javi por Lappeenranta y, aún en estado alucinógeno, propuse a Javi ir a comprarnos un helado al SuperMarket ya que sería guay comernos un helado rodeados de nieve por todos los lados. Ya sabéis que si es guay Javi siempre acepta así que el se compró un Magnum de chocolate blanco y yo un Twister. A la vuelta, y todavía sin tener muy claro por dónde me daba el aire, Julián aprovechó mi estado catatónico para hacerme un facebook. Sí macho sí, tengo facebook.

Después de cometer la herejía y cenar no me acuerdo el qué, nos marchamos a un zulo en el que había unos cuantos españoles dándolo todo con música de los años 40 para a continuación partir hacia “Diva”, discoteca lappeenrantina por antonomasia. Pagamos todos seis euros por la entrada (excepto Julián que se coló) pero la verdad es que estaba bastante bien, incluso me compré una cocacola con una moneda de blackjack que me dejaron. El resto de la noche los cinco lo dimos todo hasta el cierre a las 3 30 de la madrugada dejando alto el pabellón y demostrando a la muchachada finesa quién mandaba. Esperando en la fila el taxi de vuelta (si tíos, en Finlandia se respetan las filas) hubo que destacar un “fucker mother” y “son of bitch” que Julepe dedicó a un fanega finés ahora no recuerdo el porqué."
To be continued...

lunes, 12 de abril de 2010

Mañicos por el mundo (II)

On behalf of "El Platón de Torrero":
"Al día siguiente miércoles, aprovechamos la mañana para ver Riga en toda su extensión y ver lo magnífico que es el comunismo. Casi todos los edificios derruidos, bloques de viviendas grises gigantes con ventanillas más pequeñas que las de mi cuarto de baño, pedigüeños por todos los lados y coches del año de la tana. Magnífico.

Por la tarde, fuimos con tiempo a la estación de buses para coger nuestro bus con destino a la capital de Estonia, Tallin (o Tallina en letón), he de reconocer que tenía ganas de llegar a Tallin y así poder practicar ese gran desconocido que es el idioma estonio. Al ir con tanto tiempo para coger el autobús nos dio tiempo a hacer muchas cosas. En una de éstas, Julián y yo decidimos ir al baño, cuál es nuestra sorpresa que al entrar nos piden 20 lats (unos 30 centimos de Euro) lo cual aceptamos con agrado puesto que la vejiga tiene un límite y porque pensamos que siendo de pago estarían bastante bien. Los peores baños que he visto en mi vida.


Pegado a la caseta donde estaba la viejuna cobrando, había un rollo de papel de wáter reciclado de una anchura aproximada de seis centímetros. Afortunadamente solo iba a mear, porque si llego a ir a bajar la soga al pozo eso hubiera sido un drama. Además, era imposible mantener una conversación dentro de los baños ya que un aroma amarguísimo te recorría la tráquea, nada más salir y jodidos por los 20 lats que nos habían tangado decidimos mentir a Javier diciéndole que entrara al baño que era chachi y guay. Evidentemente Javi aceptó. Sin nada más que destacar y después de deshacerme de un vagabundo ruso con un escueto “Niek, espasiva” nos metimos en la tartana de bus. Del viaje poco que contar, asientos de cartón piedra, abetos, nieve, asientos de cartón piedra, abetos, nieve etc. Así durante cinco horas, entretenidísimo viaje.

Nada más llegar a Tallin ya nos dimos cuenta que la capital estonia era totalmente diferente a Riga, mucho más europea, calles empedradas muy bien conservadas, algún rascacielos y de un aspecto muy parecido al finlandés. Al llegar a nuestro albergue, nos recibió un tío vestido de ibicenco diciéndonos que nos teníamos que quitar las zapatillas para entrar en dicho albergue y que las teníamos que dejar en una estantería junto con las zapatillas del resto de huéspedes. De las casi 100 zapatillas que había, las mejores eran unas J’Hayber grises, no quiero decir más. Julián acuñó que eso estaba bien, que eso de tener que ir descalzo por las todas las escaleras era muy típico de esos países. En Marruecos también es típico comer monos, no sé.

Ya en la habitación coincidimos con tres mexicanas a las que Alex y Lorena se encargaron de contar el anterior trabajo de Javi como gigoló así como las proporciones de su amigo Antonio, ante esta declaración de intenciones, las aztecas solo supieron contestar con un: ¡¡¡ Vergota pinche, wey, pendejo!!! (o algo así).


Aprovechando que Alex, Javi, Lorena y Julián se metieron a la mariconada esa de la sauna yo aproveché como buen español para ducharme normal con agua caliente. Una vez cenado y bebido, y tras insistencia del tío vestido de ibicenco, nos preparamos para ir al Drink Pub donde nos regalarían un chupito de vodka por cada cerveza que consumiéramos (ojo a la oferta eh, ni el Carrefour) en un bar a dos kilómetros del albergue. Por supuesto no dejamos escapar semejante oferta. Las indicaciones del ibicenco fueron claras y concisas “Turn right, turn left, go straight on, ten minutes walking, so easy”, en un pub que estaba a tomar viento del albergue. Evidentemente nos perdimos y se puso a diluviar. Menos mal que Javi, más latino y jovial que nadie, abordó a una joven local y le convenció para que diera marcha atrás en su camino y nos llevara hasta el mismísimo bar. Con dos cojones, macho.

En el Drink Pub, lo de siempre. Darlo todo con la cerveza, conversaciones con los autóctonos de la zona diciéndoles que no beben una mierda etc. Con el deber cumplido, nos volvimos al albergue perroflauter Julián, Lorena, Javi y yo mismo ya que Alex se había quedado en la cama durmiendo la mona. Ya en la noche, conocí por primera vez los ronquidos de Javi. Lo peor de todo es que el resto de la gente estaba dormida y solo los sufría yo, puesto que cada cierto tiempo intentaba emitir algún gesto de desaprobación y nadie me contestaba, ni insultaba a Javi ni nada de nada. A la mañana siguiente Javi me comentó que no es que roncara que es que había dormido en mala posición.

La mañana del viernes y parte de la tarde la utilizamos en todo eso que no os interesa una mierda, ver Tallin, visitar los lugares más típicos de la capital de Estonia y todas esas cosas. Para mi gusto, Tallin resultó mucho más bonita que Riga. A media tarde nos desplazamos hasta el aeropuerto de Tallin con dirección a Lappeenranta no sin antes pasar por el Duty Free del aeropuerto a ver que se cocía por la sección de vodkas. Propuse comprar Movskovskaya que era un vodka que todos conocíamos y que ya sabíamos cómo era pero Javi insistió en que molaba comprar vodka de la zona que ya que estando allí no íbamos a comprar el mismo vodka de siempre. Al final acabamos comprando un vodka estonio de nombre лижане o algo así que según Javi era guay. Ya os contaré luego."

To be continued...

domingo, 11 de abril de 2010

Mañicos por el mundo (I)

On behalf of "El Platón de Torrero":

"Como todos sabéis acabó de arribar a las orillas del Canal Imperial de Aragón procedente de Lappeenranta (animada urbe finesa), compuesto y sin maleta, llevando conmigo únicamente mi petate verde de perroflauta. Mi maleta, en la que guardaba todos mis trapitos de Primarck junto a la blandísima esterilla de Javier se perdió en el trasbordo que hice en la imperial Riga mientras corríamos como gamos para no perder el viaje a Barcelona. Voy a trascribir lo que fui apuntando todos los días en mi cuaderno de bitácora, es broma me lo sé de memoria.

Empecemos por el principio, el miércoles 31 de Marzo, cinco intrépidos aventureros salimos de la estación intermodal de Delicias rumbo a Lappeenranta, a saber Alex, Lorena, Javier (y Antonio) y el abajo firmante. Mi intención particular en este viaje era visitar a Julepe en Finlandia corroborando si todo lo que me contaba era cierto y de paso practicar mi ya oxidado estonio, el cual hacía mucho que no lo hablaba.

El día anterior nos surgió el primer inconveniente del viaje. Renfe, con menos ganas de trabajar que Rosario Flores, convocaba huelga para el miércoles y nuestro viaje en Ave era cancelado. Gracias a Dios, se hizo un apaño interesante y al final el único problema estuvo en que salimos de Zaragoza algo más tarde de lo que habíamos planeado. Lo más destacable de nuestra espera en la estación fue que, si bien iba sobrado de peso en la maleta, la señora Clerencia nos obsequió con abundante charcutería para que su retoño no se muriera de inanición en las gélidas tierras finesas. Doy fe que no pasó hambre el hermoso, chorizos, longanizas, salchichas envueltas en bacon (buenísimas para la circulación), quesos o jamón entre otros productos. Lechuga, pescado o frutas de eso no, de eso no había nada.

El viaje en ave trascurrió sin apenas sobresaltos, entre olas del Mediterráneo y ronquidos de Javi llegamos a Barcelona Sants alrededor de las once de la mañana. Todo iba sobre ruedas, teníamos tres horas para facturar la maleta e irnos a tomar algo mientras esperábamos la salida del avión a las dos de la tarde.

Sucedió, lo que suele suceder cuando tienes dos opciones para elegir, siempre escoges la incorrecta. Existían dos filas para facturar, en una de ellas había alrededor de 30 personas y el facturador era un letón con toda la cara de Curro Jiménez mientras que en la otra fila un rusaco bien afeitado, con gafas de Snoopy atendía a una fila que apenas llegaba a la decena de personas. Todos hubiéramos elegido la misma fila, dos horas y media después el patillas se había ventilado a más de 80 personas y nosotros habíamos avanzado apenas dos metros. Mágico ¿verdad?

Ceporro, inútil, muerde almohadas, aborto de mono, inservible, improductivo, infecundo, caduco, malogrado si me lees ojala te mueras cagando tus propios riñones.

Llegamos al avión casi a toque de campana, con ganas de dormir y con la intención de que el viaje por la troposfera fuera lo más agradable posible. Allí nos atendieron muy amablemente unas cinco azafatas, todas novias de Javi, incluso una de ellas aún le hace perdidas por las noches. Por supuesto, en el reparto de asientos en vez de tocarme al lado de una persona con un índice corporal entre los límites saludables, me tocó una ogra de Mordor trofollísima que rondaba los cincuenta años y que apenas dejaba espacio a mi culito respingón en mi correspondiente asiento. Por si fuera poco, no hacía más que llorar, no sé si por verme a mí, porque tenía miedo a las alturas o yo qué coño sé. La cuestión es que siempre igual.

Aterrizamos en Riga alrededor de las siete de la tarde y nos encontramos la siguiente sorpresa. Julián, que se había quedado dormido en el hostal de Riga tocándose las joyas de la corona, no podía venir a buscarnos al aeropuerto. Eso sí, le perdonamos enseguida porque como bien nos dijo traía consigo una botella de Minttu finés. Excelente para curar heridas, no digo más. Después de regatear con el taxista letón el precio del takso hasta el hostal (El taxista nos propuso un precio de nueve euros y nosotros tras una reflexión de cinco segundos haciendo como que lo pensábamos, aceptamos) nos dirigimos hasta la dirección que nos había mandado Julián.

Lorena y Alejandro, en excelente letón, le indicaron el hostal al que teníamos que ir y el taxista asintió con un leve movimiento de cabeza como diciendo “me la suda lo que me digáis, sois guiris y os voy a timar”. Eso nos pasa por cobrarles la paella a 50 euros en Benidorm. Después de cobrarnos los nueve euros y decirnos que nos bajáramos, nos encontramos que evidentemente no nos había dejado, ni de lejos, en la dirección que le habíamos dicho, además allí no estaba ni Julián ni Dios bendito. Menos mal que Javi, como intrépido boy-scout que es, nos supo sacar de ese embrollo y nos guío hasta la verdadera dirección. No obstante, se puso a atarse el zapato en el mismo instante que veíamos a dos chungos letones revolver la basura en un contenedor a dos metros nuestro.

Alrededor de las ocho de la noche llegamos a nuestro verdadero hostal, en la “recepción” nos recibió un “empanao” letón en permanente estado de felicidad. Allí también nos esperaba Julián que nos ayudó a subir una maleta (porque en la otra mano llevaba la botella de Minttu) y procedimos a instalarnos en nuestra habitación.

Julián, como buen anfitrión, nos propuso el plan a seguir en todos los días que íbamos a estar en los países nórdicos y nos aconsejó sobre todo lo que debíamos saber. Aprovechamos esa media hora para ir ocupando cada uno nuestro lugar, Lorena en el suelo empezando a degustar el vodka letón, Alex sentado en una silla enseñándonos juegos para beber como piojos, Javier y Antonio probando el saco, Julián “Hígado de Hierro” Gómez tumbado en la cama bebiendo Minttu y un servidor en el cuarto de baño duchándome.

Después de cenar en el correspondiente turco, volvimos a la habitación para cambiarnos y para ponernos las correspondientes camisas latinas, en especial la mía. Julián, como experto conocedor de la cultura letona, nos llevo a donde se cocía todo el ajo, a donde se partía la pana, al Belle Epoque. Cervezas de medio litro a sesenta céntimos, excelentes para degustar la bebida letona y para que Javi y Antonio se hicieran fotos con todas las rubias y morenas del bar.
Una vez nos bebimos el par de cervezas correspondientes, nos dirigimos hacia la celebérrima Essential también conocida como “Lugar donde van todas las ex-novias de Javi”. A pesar de ser un miércoles, había bastante gente en la discoteca, Javi y Alex se encargaron de enseñar a todo el mundo quienes eran los latinos al son de Tony Manero, mientras que las señoritas de pago allí presentes, se esforzaban en hacer la cobra a sus compatriotas los cuales no querían pagarles la retribución mínima. Después de unas horas dándolo todo en la pista y habiéndonos tirado una Coronita por encima, nos fuimos a plegar la oreja con la sensación del trabajo bien hecho."


To be continued...

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