"Al día siguiente miércoles, aprovechamos la mañana para ver Riga en toda su extensión y ver lo magnífico que es el comunismo. Casi todos los edificios derruidos, bloques de viviendas grises gigantes con ventanillas más pequeñas que las de mi cuarto de baño, pedigüeños por todos los lados y coches del año de la tana. Magnífico.Por la tarde, fuimos con tiempo a la estación de buses para coger nuestro bus con destino a la capital de Estonia, Tallin (o Tallina en letón), he de reconocer que tenía ganas de llegar a Tallin y así poder practicar ese gran desconocido que es el idioma estonio. Al ir con tanto tiempo para coger el autobús nos dio tiempo a hacer muchas cosas. En una de éstas, Julián y yo decidimos ir al baño, cuál es nuestra sorpresa que al entrar nos piden 20 lats (unos 30 centimos de Euro) lo cual aceptamos con agrado puesto que la vejiga tiene un límite y porque pensamos que siendo de pago estarían bastante bien. Los peores baños que he visto en mi vida.
Pegado a la caseta donde estaba la viejuna cobrando, había un rollo de papel de wáter reciclado de una anchura aproximada de seis centímetros. Afortunadamente solo iba a mear, porque si llego a ir a bajar la soga al pozo eso hubiera sido un drama. Además, era imposible mantener una conversación dentro de los baños ya que un aroma amarguísimo te recorría la tráquea, nada más salir y jodidos por los 20 lats que nos habían tangado decidimos mentir a Javier diciéndole que entrara al baño que era chachi y guay. Evidentemente Javi aceptó. Sin nada más que destacar y después de deshacerme de un vagabundo ruso con un escueto “Niek, espasiva” nos metimos en la tartana de bus. Del viaje poco que contar, asientos de cartón piedra, abetos, nieve, asientos de cartón piedra, abetos, nieve etc. Así durante cinco horas, entretenidísimo viaje.
Nada más llegar a Tallin ya nos dimos cuenta que la capital estonia era totalmente diferente a Riga, mucho más europea, calles empedradas muy bien conservadas, algún rascacielos y de un aspecto muy parecido al finlandés. Al llegar a nuestro albergue, nos recibió un tío vestido de ibicenco diciéndonos que nos teníamos que quitar las zapatillas para entrar en dicho albergue y que las teníamos que dejar en una estantería junto con las zapatillas del resto de huéspedes. De las casi 100 zapatillas que había, las mejores eran unas J’Hayber grises, no quiero decir más. Julián acuñó que eso estaba bien, que eso de tener que ir descalzo por las todas las escaleras era muy típico de esos países. En Marruecos también es típico comer monos, no sé.
Ya en la habitación coincidimos con tres mexicanas a las que Alex y Lorena se encargaron de contar el anterior trabajo de Javi como gigoló así como las proporciones de su amigo Antonio, ante esta declaración de intenciones, las aztecas solo supieron contestar con un: ¡¡¡ Vergota pinche, wey, pendejo!!! (o algo así).
To be continued...Aprovechando que Alex, Javi, Lorena y Julián se metieron a la mariconada esa de la sauna yo aproveché como buen español para ducharme normal con agua caliente. Una vez cenado y bebido, y tras insistencia del tío vestido de ibicenco, nos preparamos para ir al Drink Pub donde nos regalarían un chupito de vodka por cada cerveza que consumiéramos (ojo a la oferta eh, ni el Carrefour) en un bar a dos kilómetros del albergue. Por supuesto no dejamos escapar semejante oferta. Las indicaciones del ibicenco fueron claras y concisas “Turn right, turn left, go straight on, ten minutes walking, so easy”, en un pub que estaba a tomar viento del albergue. Evidentemente nos perdimos y se puso a diluviar. Menos mal que Javi, más latino y jovial que nadie, abordó a una joven local y le convenció para que diera marcha atrás en su camino y nos llevara hasta el mismísimo bar. Con dos cojones, macho.
En el Drink Pub, lo de siempre. Darlo todo con la cerveza, conversaciones con los autóctonos de la zona diciéndoles que no beben una mierda etc. Con el deber cumplido, nos volvimos al albergue perroflauter Julián, Lorena, Javi y yo mismo ya que Alex se había quedado en la cama durmiendo la mona. Ya en la noche, conocí por primera vez los ronquidos de Javi. Lo peor de todo es que el resto de la gente estaba dormida y solo los sufría yo, puesto que cada cierto tiempo intentaba emitir algún gesto de desaprobación y nadie me contestaba, ni insultaba a Javi ni nada de nada. A la mañana siguiente Javi me comentó que no es que roncara que es que había dormido en mala posición.
La mañana del viernes y parte de la tarde la utilizamos en todo eso que no os interesa una mierda, ver Tallin, visitar los lugares más típicos de la capital de Estonia y todas esas cosas. Para mi gusto, Tallin resultó mucho más bonita que Riga. A media tarde nos desplazamos hasta el aeropuerto de Tallin con dirección a Lappeenranta no sin antes pasar por el Duty Free del aeropuerto a ver que se cocía por la sección de vodkas. Propuse comprar Movskovskaya que era un vodka que todos conocíamos y que ya sabíamos cómo era pero Javi insistió en que molaba comprar vodka de la zona que ya que estando allí no íbamos a comprar el mismo vodka de siempre. Al final acabamos comprando un vodka estonio de nombre лижане o algo así que según Javi era guay. Ya os contaré luego."

3 comentarios:
Maravillosas hamburguesas del Hassburger, y si no que se lo pregunten a Lorena
Sí, estaban riquísimas. En el fondo sólo lo hice para dejarme encandilar por mi futuro esposo, y para que amablemente me preparase un placentero té. Ese fue el punto decisivo en nuestra relación para decidir casarnos, verdad Alex?? jajaja. Eso y el Nesquik, la sauna, los masajes, los filtreos con las rusas, con el alemán,... y el quebrantar la orden de alejamiento no nos olvidemos!!
Ni los 24 cm de Antonio, ni las 24 razones de Javi pudieron llegar a separarnos!! Lástima que el matrimonio haya sido fugaz como en las Vegas, ni una semana!! ;-)
Aqui faltan datos, asi que voy a hacer alguna aclaración:
- A uno de los miembros de la expedición le gusta dormir rodeado de objetos, ésto es, durmió en la litera de arriba con la mochila a un lado y la maleta al otro. Eso si, con estilo, pantalon de pinzas y polo de Benetton.
- El vodka era ucraniano, y era malo si, pero mejor que la mierda Smirnoff que no sirve ni para curar heridas.
- Nunca he visto tanto oro y tanto marmol en un baño como en los de Riga. Digno de visita. Se nota que la antigua СССР se pasó el Ministerio de Sanidad por el forro y como buenos herederos, se lo siguen pasando.
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